Un refugio compartido, donde el diseño traza el equilibrio entre presencia y permanencia

Refugio compartido

Proyecto

Casa Viloria

Ubicación

Madrid

Año

2025

Metros cuadrados

25 m2

Categoría

Residencial

 

Colaboradores

Luis Fernández | Fotografía

Somosellas | Pintura

 

Concebida como un refugio compartido para la vida cotidiana, esta habitación principal ha sido diseñada desde la calma, el equilibrio y la intención. Cada decisión busca crear un espacio donde habitar se convierta en una experiencia serena y sensorial, sin renunciar a la funcionalidad ni al carácter.

La luz natural y el orden son los pilares que estructuran el ambiente. Se ha trabajado cuidadosamente la entrada de luz y su acompañamiento con distintos puntos de iluminación indirecta, que aportan matices y atmósferas cambiantes a lo largo del día. Esta sutileza lumínica permite transitar del ritmo exterior al recogimiento interior con suavidad.

La paleta cromática está dominada por tonos blancos rotos y arenas cálidas —colores que evocan paisajes naturales y que, junto con el verde oscuro y los acentos marrones, aportan profundidad sin estridencias. Estas tonalidades dibujan un fondo envolvente sobre el cual los materiales nobles pueden desplegar toda su expresión.

La madera de roble, elegida por su tacto honesto y su calidez atemporal, se combina con tejidos naturales como el lino, presentes tanto en la ropa de cama como en el cabecero. Las texturas suaves y los acabados sencillos refuerzan la sensación de confort sin artificios.

El mobiliario, de líneas limpias y proporciones cuidadas, dialoga con el espacio desde la discreción. Se ha jugado con una mezcla de volúmenes rectos y curvas suaves o abstractas, aportando ese gesto amable que hace de la habitación un lugar acogedor, lleno de intención y sin excesos.

Un detalle esencial ha sido la incorporación de molduras, que añaden profundidad y personalidad sin desentonar con la atmósfera serena general. Este gesto, junto con el tratamiento de la luz y la selección consciente de materiales, contribuye a dotar al espacio de una temporalidad amable, ajena a las modas efímeras.

Más que una estancia para dormir, esta habitación se concibe como un paisaje interior en equilibrio. Un lugar que acompaña en el día a día, que acoge sin pesar, y que permanece, como un refugio compartido diseñado para perdurar.